28 diciembre 2006

Evaluación de profesores: Miseria de evaluación y miseria de gobierno

El objetivo declarado, aparente, de esta evaluación es llegar a un diagnóstico que permita saber en qué residen los puntos débiles de los maestros; a partir de este diagnóstico se realizaría la capacitación.

En estos días acabamos de experimentar un entredicho entre el SUTEP y el Gobierno sobre la evaluación a los profesores del nivel inicial, primario y secundario.
Así como a cualquiera, la idea de la evaluación cayó muy mal a la casi totalidad de los profesores, sobre todo, en el interior del país, donde se realizaron sendas movilizaciones de protesta. Pero preguntémonos, ¿cuál sería la razón para que los medios de prensa no trasmitan dichos acontecimientos? ¿Por qué la prensa difunde la versión falsa de que los profesores quieren evaluación y el SUTEP, no?
Indudablemente, el objetivo propuesto de la evaluación caló en el pueblo porque vendieron bien la noticia de que con ello el Ministerio de Educación no promovía sanción, ni ascenso, sino diagnosticar el estado académico en que se encuentran los profesores. Si el objetivo era más que encomiable, ¿por qué el Gobierno optó por la conducta vertical y obvió el camino del diálogo? El Ministerio de Educación debió programar la evaluación en coordinación con el gremio magisterial, el SUTEP; porque lo cortés no quita lo valiente, debió actuar con caballerosidad, dando ejemplo de diálogo con la única agenda: la evaluación y sus características, el grupo evaluador y fecha de la evaluación; lejos de optar por la campaña de sensibilización por el examen, el Gobierno tomó la vía del desprecio y la prepotencia frente al sector más sacrificado y maltratado de los profesionales; actuó sin gentileza ni hidalguía pero sí con un mensaje escondido: quieras o no, yo te evalúo la fecha que yo proponga.

¿Pero el gobierno no habría previsto en la filtración de las pruebas? Yo creo que trabajó con este objetivo y por eso ordenaron imprimir las pruebas con semanas de anticipación nada menos que en este país de mafiosos. Creo que el APRA —sabiendo de antemano que su proyecto de evaluación iba a fracasar— filtró a los medios de prensa la prueba con fines políticos: vilipendiar a la dirigencia del SUTEP mediante sus medios periodísticos alquilados. Evaluando, convenía imprimir la prueba y filtrarla para que los congresistas afines al Gobierno rabiaran a los cuatro vientos gritando que los del SUTEP robaron las pruebas.

En tal contexto, surge Martha Hildebrandt, quien propone la inclusión de doctores taxistas como profesores en los colegios públicos. Se suman a ello Mercedes Cabanillas, Jorge del Castillo, Jaime de Althaus y otros. Las primeras planas apuntan a denigrar a los profesores del SUTEP con adjetivos como “incapaces”, “mediocres” e “ignorantes”. Entre los titulares escandalosos también aparecen los que azuzan a meter preso a Alejandro Toledo, y en un espacio muy pequeño en el interior de los diarios se menciona la “inocencia” del Presidente García en el caso de la matanza de los penales y la prescripción del caso Mantilla, noticias, de por sí, nauseabundas. Ahora no sabremos de dónde obtuvo el ex Ministro del Interior durante el primer gobierno de Alan García los 6 millones de dólares para abrir su cuenta en un banco de los EE. UU. Además, los medios de comunicación guardan mercenario silencio sobre el traidor TLC con Chile que el gobierno de Alan García quiere imponernos para agravar nuestra situación de país colonizado por Chile. Creo que la filtración de los exámenes y el caso Toledo, gracias a los jueces apristas y la prensa, ayer al servicio del mafioso que está detenido en Chile, distrajeron a la opinión pública porque había la misión de dejar libre de polvo y paja al pro chileno Presidente García y a su ex Jefe del Comando Rodrigo Franco, Agustín Mantilla.

La idea de abrirles las puertas del magisterio a los doctores taxistas y otros profesionales desempleados pareciera ser sana. A decir de la filóloga de las tiranías, los doctores y magísteres que taxean debieran suplir a los ignorantes del SUTEP. Pero la ideóloga no tiene ninguna relación con la actividad de la enseñanza y, como tal, carece de autoridad moral y académica; pero, sí, debieran ser consultados, por ejemplo, quienes detentan las palmas magisteriales y educadores de la talla del Dr. Luis Jaime Cisneros.

Si se plantea que los profesores de los colegios públicos son incapaces y mediocres que no quieren actualizarse, debiéramos interpelar primero a la crema y nata del Ministerio de Educación que, desde décadas atrás, en el periodo vacacional programa ciclos dizque de “actualización” y “capacitación”, a cargo de gente por demás inepta. En el primer gobierno de Alan García asistí, como muchos profesores, a esos ciclos de actualización y también recibí en el aula la visita sorpresiva de los inspectores de las USEs (ahora UGELs). La prensa podría indagar si los asistentes a un seminario de actualización aprenden algo. Así la realidad, vistas las limitaciones e ignorancia de los “capacitadores” y “actualizadores”, éstos deberían ser los primeros en ser evaluados, por las barbaridades que pregonan en el periodo de “capacitación”. Se amerita invitar a Contraloría para que hurgue sobre el monto destinado para las actualizaciones del MED y qué personas o instituciones se benefician “capacitando”.
Cada cinco años el Gobierno entrante pregona una nueva política educativa, que va en desmedro de la gestión anterior; por ejemplo, ¿cómo quedó el PLANCAD del prófugo detenido en Chile? Esas supuestas ideas innovadoras, en manos de gente inepta del MED, perjudican al magisterio, que ahora es satanizado. ¿Por qué el Ministerio de Educación no examina minuciosamente a su multitud de diferentes diseños curriculares? En el mes de marzo de todos los años, el profesor no avisado cree que le llegó la luz y acepta a ciegas las “nuevas innovaciones” pero su emoción se desvanecerá al año siguiente, cuando el Ministerio de Educación saque a luz otro planteamiento “innovador”, que debe ser difundido por el personal “especializado” de la UGEL.

Es saludable que se plantee la evaluación, pero después de analizar el papel que juegan los medios de comunicación en la degeneración de los elementos educativos en nuestra sociedad. Es aconsejable que, durante un tiempo prudencial, los evaluadores se hagan cargo de un 4.o H o un 5.o J para dejarse emular por los profesores “ignorantes”. En función de ello, a partir de esa brillante demostración, ¡bienvenida sea la evaluación!

Apreciado lector: ¿alucina Ud. al congresista Jorge del Castillo en algún salón de clases por un haber de mil soles, frente a los alumnos que disfrutan portando revistas porno o se solazan conversando, por ejemplo, sobre Magaly TV? Al igual que la filóloga de los tiranos y hampones, Jorge del Castillo sería el profesor más disputado por los alumnos de la secundaria. A petición de los escolares, se fusionaría las aulas de un grado en uno solo. La educación daría un giro de 180º porque —se supone— habría oyentes ávidos de asimilar la sabiduría de don Jorge, Martha Hildebrandt, Jaime de Althaus, de algún doctor taxista o de profesionales fracasados en vías de reciclamiento. Nuestras niñas abandonarían sus programas basura de los canales 2, 4, 5 y 9. Los miembros de las pandillas se arrepentirían y dejarían sus chavetas y se entregarían a los libros, bibliotecas, etc. Los bares clandestinos colapsarían porque sus parroquianos, en edad escolar, se agolparían a las aulas; los hijos de hogares separados verían que sus padres vuelven a unirse…
¡Qué barbaridad! ¡Los alumnos que ocupan los primeros lugares en los exámenes de admisión a las universidades no son de colegios públicos! ¡Sólo un imbécil daría crédito a semejante estupidez! ¿Verdad, Aldo Mariátegui? Todos los ingresantes pertenecen a colegios privados, entre ellos el Markham, el San Silvestre, etc. ¡Aleluya! Desde ahora, a pesar de tener el menor presupuesto que todos los ministerios, por fin dejaremos el último lugar en América Latina.; ¿Verdad; señores apristas, recicladores de doctores taxistas?

¡Para salir de la crisis educativa para qué consultar a las instituciones del medio! ¡Qué anatemas nos lanzaría Carlos Raffo si solicitáramos el concurso del obispo de Chimbote! ¡Para qué molestar al Dr. Luis Jaime Cisneros y a los ganadores de las Palmas Magisteriales! Sería despreciar los consejos de la filóloga de los gobiernos tiránicos. Sólo los profesores “ignorantes” hacen OBE, previo al desarrollo de la materia a su cargo. Esa es práctica sólo de los tucos.

Cuando Mercedes Cabanillas era Ministra de Educación, ¡cuánto favor le hizo a miles de peruanos! En un colegio que tenía una máquina de escribir —y malograda, para más señas— ella nombró dos o más secretarias; en otro, que no tenía laboratorio, tres o cuatro laboratoristas. Ni qué hablar de los profesores fantasmas de esos tiempos y del personal del PAIT, que en el último año del periodo de García ingresó al magisterio. ¡De pintador de paredes o piedrecitas en el camino, a las aulas! ¡Y ahora, a reclutar a doctores taxistas! Ya es hora de que entren en las aulas gentes que sepan pintar piedras como en el PAIT. Queremos profesores que nos enseñen a cantar el Himno de Chile, a defender con palos y piedras a las empresas mineras, a saludar a los de la telefónica sacándonos el sombrero. Gracias, por el ejemplo, Dr. García y muerte al congresista Lescano y a los que piensan mal de los chilenos y de la renta básica de .los teléfonos.
Vamos, canales de televisión; vamos, periodistas de Alfonso Ugarte, sigan con el coro contra Caridad Montes y el SUTEP: ¡Toledo a la cárcel!, ¡Viva el Poder Judicial aprista!, ¡Celebremos la inocencia del Presidente García en la matanza de los penales!, ¡Salve, Jefe del Comando Rodrigo Franco!, ¡Viva el Grupo Colina!, ¡Viva el Chino Rata!, ¡Viva Chile!

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