20 diciembre 2007

Magia: Nada por aquí, nada por allá, un robo por aquí, una cortina de humo por allá

Al analizar una llamada cortina de humo siempre encontraremos tras ella a un personaje ligado a la política, hábil en el manejo del arte escénico, de la palabra y sumamente proclive a convocar periodistas que tienen precio. La cortina de humo, como anuncio novedoso, es recogida por los medios de comunicación para ocultar la crisis en que están inmersos los actores políticos: por ejemplo, el cuestionamiento de la ausencia de un plan de gobierno en los primeros cien días de la gestión aprista motivó al fabricante de las cortinas de humo anunciar la posibilidad de aplicar la pena de muerte (cortina de humo); ésta fue tomada y difundida con bombos y platillos por la prensa asalariada.

16 julio 2007

El irresponsable y los “comechados”

Esta ha sido una semana de sentimientos encontrados: de total asco por la forma que Chile nos trata mediante su poder judicial “independiente”, de dimes, diretes y roces constantes entre los gremios en conflicto, principalmente los profesores contra el gobierno; es decir, una semana para el olvido, tras otra en la que también el evaluador inefable e inepto Aurelio Pastor descalificaba a los candidatos que obtuvieron los puntajes más altos para el TC y declaraba ganadores a abogados ligados al APRA; ¿evaluación para ello?, ¿ocurrirá lo mismo en el magisterio?

Enojado por la extensión e intensidad de las protestas que se dan en todo el territorio nacional, el presidente Alan García Pérez, quien ya llamó “comechados” a los maestros, acusa a la dirigencia del Sutep y a los demás representantes populares que participan en las movilizaciones de protesta en todo el país de actuar motivados por una ideología (el marxismo) que “ha sido sepultada por la historia”; pero su imputación nada convincente y subjetiva sólo refleja sus temores y temblores por cuanto la ideología que en verdad ya se encuentra sepultada y lapidada por la corrupción es el aprismo, cuyo líder en su primera gestión añadió a nuestro vocabulario nuevos términos como el GRAN CAIMÁN, BCCI, etc.

En este fúnebre escenario montado por un personaje aún perseguido por los espectros de los trescientos presos asesinados hace 21 años durante su primer gobierno, los sucesos acaecidos en esta semana merecen especial observación y análisis concienzudo por cada uno de nosotros, para evitar quedarnos en la anécdota del tumulto y la represión policial y militar. Los reclamos y reivindicaciones que sustentan la lucha magisterial no son sólo de carácter económico o de oposición a la evaluación; comprenden un conjunto de problemas y situaciones no resueltos a los que el gobierno quiere dar —o da—, a través de adictos y serviles medios de comunicación, una respuesta que es represiva y denigradora. Decimos “quiere dar”, porque realmente nadie puede dar lo que no tiene; el gobierno del Apra, entidad intrínsecamente mediocre, carece de hombres capaces, cualidad que se necesita ahora, para dar un tratamiento adecuado a la problemática de la educación en el Perú; y esto requiere de la participación de políticos que, lejos de repetir a voz en cuello los insultos que salen de la boca del presidente, indaguen y entiendan la raíz del problema; también se necesita el concurso de profesionales con autoridad moral y académica, que tengan la mente despercudida de prejuicios contra el SUTEP o contra el gobierno. Pero esto es pedir lo imposible, si sabemos que ahora es ministro de Educación un personaje cuyo principal mérito ha sido desempeñar la rectoría de una universidad privada en la que ocasionalmente Alan García Pérez fue profesor.

Entendida la evaluación como proceso de medición académica, podemos decir que siempre ha generado temores; y el resultado de su aplicación motiva —aquí y en cualquier parte— la existencia de un grupo de no exitosos o reprobados, lo que no debe causar ansiedad siempre y cuando la evaluación se prepare y aplique con calidad académica, honradez y limpieza. Al emprender una medición de los méritos y rendimiento académico de los profesores, es un imperativo que se haya tomado en cuenta la idoneidad de la entidad o grupo humano que aplicará la prueba o instrumento de evaluación; esto significa que hoy por hoy el evaluador no debe pertenecer al Apra, ni encontrarse al servicio de este grupo político que durante la primera gestión de Alan García colocó en el sector Educación a miles de apristas sin título profesional; tampoco deben participar entidades ajenas a la formación de maestros, como fue el caso de la ONG que evaluó a los profesores, sin ser experta en Educación pero sí en plantas y animales.

La nueva ley del profesorado, que fue aprobada de manera irregular por el Congreso, debe pasar por un proceso gradual de análisis y estudio que tome en cuenta los planteamientos del Ministerio de Educación, del Sutep, de los padres de familia y de las universidades, para finalmente llegar a una propuesta bien consensuada que pueda debatirse públicamente —en especial en lo que atañe a la evaluación de profesores— en un canal de televisión, entre los representantes del Ministerio de Educación, el Sutep, y las universidades a fin de que respondan y esclarezcan las preguntas que les conciernen. Esta actitud constituiría un serio gesto de reconciliación que sirva de modelo a los sectores en conflicto, y quien gane con ello sería el pueblo.

Considero que no se trata de ubicarse junto a uno de los contrincantes sino al medio, como quien busca la verdad sinceramente porque la Educación se da en nuestro país en un contexto sumamente peligroso y antiacadémico. Mi corta experiencia en los centros educativos CN Pablo Patrón de Chosica y el CE 1121 María Parado de Bellido de Santa Anita me enseñó que el docente debe tener mucha vocación porque sólo el requisito del conocimiento es insuficiente para formar a los alumnos que provienen de hogares, donde los padres insultan y agraden físicamente a los hijos y que en la mayoría de las veces son matriculados en el colegio sólo para mantenerlos lejos del hogar. Esto se agrava por la influencia del ambiente, por ejemplo: los titulares de la prensa amarilla, los programas de la televisión basura, las revistas pornográficas, la venta en las calles de drogas y estupefacientes, la tan tolerada prostitución callejera, el pandillaje, el licor y otros vicios al alcance de los escolares en algunas tiendas que funcionan clandestinamente con la mirada cómplice de la autoridad local y la Policía Nacional, etc.
En tal contexto, ¿será posible transformar en académicos a los alumnos desaprobados manteniendo incólume la fetidez moral? En primer lugar, ¿no sería preferible limpiar siquiera parcialmente nuestro medio de la mugre espiritual? A través del tiempo, he conocido profesores competentes académicamente, pero algunos de ellos, faltos de autoridad e ineptos para llegar al alumnado. Para evaluar proponemos considerar los siguientes puntos:

Ante el hecho real de que un elevado porcentaje de maestros tiene bajo nivel académico, el Apra plantea la capacitación, un proceso que será de nunca acabar, puesto que en ningún momento nuestro insultador presidente de la república se ha hecho la pregunta “¿De dónde salen estos profesores tan deficientes?”, que le permitiría descubrir una de las raíces del problema. La respuesta es “Esos deficientes profesores egresan de las universidades y de los institutos pedagógicos”. Este enfoque realista y sincero del problema debería llevar a una necesaria coordinación entre el Ministerio de Educación y las universidades; no es posible que estas instituciones sigan formando maestros a tientas sin tomar en cuenta lo que exigen y necesitan el Ministerio de Educación (empleador principal de profesores) y la sociedad.

La profesión de educador debe ser dignificada, de manera que en las universidades postular a Educación tenga el mismo peso o prestigio que postular a Ingeniería, Ciencias Económicas o Derecho. Esto supone dos cosas: a) seleccionar cuidadosamente a los postulantes, planteando niveles altos de exigencia; b) asegurar en el presupuesto de la república el dinero necesario para ofrecer salarios atractivos a los maestros (que al salir bien formados de las universidades ya no necesitarían someterse a permanentes capacitaciones).

Para interpretar como verdaderas las ideas que exponemos en los puntos 1) y 2), y para transformar ese convencimiento en acciones positivas, conducentes a la resolución de problemas, es necesario que los gobernantes asuman y acepten la realidad de que la formación dada a los futuros profesores en las universidades y los institutos es una farsa, que ocasiona un daño enorme a la sociedad. Si la clave para un futuro de modernidad es la educación, así como están las cosas, el Perú no tiene futuro, ni con mil de las “capacitaciones” que realice el Apra.
En lo que respecta al personal que labora en el Ministerio de Educación, ¿quiénes son los responsables en este ente rector de contratar o nombrar a un profesor que no rinde académicamente? No es el Sutep quien contrata o nombra. Aquí hay que deslindar responsabilidades: los inadecuados criterios de selección y los mediocres funcionarios del Ministerio de Educación constituyen una buena explicación del origen del nombramiento de maestros académicamente deficientes. ¡Y después los del ministerio, cuando termina el mandato de un presidente, hacen como que acaban de descubrir que entraron de contrabando miles de maestros incapaces! ¡Si son ellos mismos quienes por cuestiones políticas o por su incapacidad de seleccionar bien han nombrado a ese personal deficiente! ¡Qué tal farsa!

Ahora que ya se inició el proceso de la mal llamada “capacitación”, ¿existe la garantía de que los que eligieron al grupo capacitador son profesionales confiables?; ¿seleccionador y capacitador podrían dar una clase modelo en el aula de un centro educativo de cualquier zona marginal y responder a las preguntas de los profesores que van en busca de capacitación?Es posible que el año 2010 se realice la primera purga de profesores. Si el gobierno aprista en la primera gestión de AGP colocó sin ninguna evaluación a 30 mil apristas intitulados en el sector educación, ¿ahora cuántos militantes del partido de la estrella se beneficiarán?

04 mayo 2007

Chile: ases bajo la manga y caballos de Troya

Echando una mirada a los medios de comunicación escritos, encontré entre sus páginas un titular al que, particularmente, considero lesivo contra los sentimientos de quien se precie de ser peruano de corazón. A pesar de las semanas transcurridas, se tiene que hacer actual la noticia porque, pensándolo bien, vale la pena reflexionar con el lector sobre el porqué de la indignación al conocer la opinión de la presidenta chilena Bachelet en relación con el camino que tomaríamos en lo que respecta a la frontera de Chile y Perú, patria a la que aprendí a querer por mis profesores de Historia, que, oportunamente, supieron inculcar en sus alumnos los sagrados sentimientos y deberes para con la patria, y ensalzar a sus héroes: Grau, Bolognesi, Cáceres, entre tantos.

La expresión de Bachelet “el Perú tiene el camino libre para que vaya a la Corte Internacional de la Haya pero Chile ya tiene su decisión tomada” corresponde a quien sucedió a Frei, el mandatario socialista, en cuya gestión Chile, como país garante, conocía: 1) que en 1995 vendió en secreto armas a Ecuador con las que los militares de este país nos vencieron en la guerra durante la gestión del corrupto y maleante japonés; 2) que al Perú, como consecuencia de la derrota, se le exigiría un kilómetro cuadrado (Tiwinza) en favor de Ecuador.

En tal sentido, quien nos sugiere recurrir a la Corte de la Haya no es un personaje cualquiera sino la sucesora de Frei, distinguida por “nutrir” su intelecto con la ética y moral “marxista”, “socialista”, y como tal obligada a mantenerse lo más cerca posible a la verdad y la justicia; es decir, hacer lo imposible para que el país hermano, Bolivia, tenga su salida al mar y devolvérsenos el territorio que perdimos en la Guerra del Pacífico. Además, como toda persona culta, la presidenta conoce que el ejército chileno, acatando los intereses de la clase más reaccionaria, nos invadió con fines de saqueo, usurpación de territorio y destrucción de nuestra cultura. La presidenta Bachelet es consciente de que, durante la gestión del Dr. Paniagua, Chile invadió territorio peruano (¡incluso, con total frescura, pusieron una caseta!), esperanzado de que en el futuro en nuestro país habría mandatarios pusilánimes como Alan, quien no sólo vendió nuestros aviones de guerra Mirage —qué tanta falta hicieron en la guerra del Alto Cenepa— sino también ofrece nuestro gas, cielo y mercado a capitales chilenos.

Así, se llega a la conclusión de que las palabras de la mandataria reflejan soberbia, arrogancia, total frescura y la mayor desfachatez. ¿Qué es eso de que “el Perú tiene el camino libre para que vaya a la Corte de la Haya…”? ¿Acaso la presidenta desconoce que su ejército, después de la caída del ladrón Fujimori, tomó posesión de nuestro territorio más allá del punto Concordia? Las palabras de la mandataria chilena constituyen señales de su confianza en que en el Perú tiene infiltrados que van desde nuestros políticos hasta empresarios de su país, cuya misión es destruir a nuestro pueblo como hicieron los guerreros griegos con el pueblo troyano, cuyos habitantes, a diferencia de nosotros que estamos moral y físicamente inutilizados, se hallaban sólo ebrios por el licor.

En la incursión chilena hallamos un mensaje escondido: si a Ecuador se le cedió Tiwinza, entonces Chile puede apropiarse de unos 36 mil metros cuadrados de suelo tacneño y además de 35 000 kilómetros cuadrados de mar. Semanas atrás, nuestras autoridades y diversos periodistas se escandalizaron al saber que un grupo muy valiente de tacneños, organizado por el congresista Ordóñez, se dirigió a nuestra frontera para demostrar al mundo que los chilenos en el año 2000 habían invadido nuestro territorio, aprovechando de nuestra crisis económica, militar y moral en que nos dejaron el hampón japonés y los políticos a su servicio. Ya es sabido que el gobierno aprista impidió por todos los medios que estos patriotas llegaran a su meta, porque iba a quedar una vez más al descubierto la condescendencia del APRA hacia Chile. Muy poco después, la prensa escrita y la televisión informaban como la cosa más natural del mundo sobre el develamiento del busto del delincuente chileno Arturo Prat, quien disipó su pervertida alma en el infierno intentando asesinar a nuestro almirante Miguel Grau; sí, pues, la efigie en bronce de ese descarado agresor del Perú recibió el saludo militar y los honores de parte de Rodolfo Codina y Cristian Barros, comandante y embajador chilenos respectivamente, y —para vergüenza del Perú— del comandante de la Marina de Guerra del Perú (MGP), Eduardo Dancourt, quien con su gesto ha demostrado que además de paje de los chilenos es un verdadero caballo de Troya que sirve al enemigo minando la moral de civiles y militares; otros caballos de Troya son los administradores de las diferentes empresas del país del sur: Saga Falabella, Ripley, Banco del Trabajo, LAN (ya se demostró que realizó espionaje en la base aérea de Chiclayo), Tottus, Sodimac, etc., quienes, al igual que nuestros gobernantes, guardan sepulcral silencio sobre el control de nuestro territorio por el ejército chileno.

Como peruano de origen andino me formulo algunas preguntas: ¿Ha ganado algo hasta ahora la MGP con gente de apellidos italianos y franceses, como Giampietri y Eduardo Dancourt, por ejemplo? Con mucho respeto, ¿estos señores que viven de nuestros impuestos tendrán más valentía que los verdaderos dueños del Perú que doman la tierra o laboran en los socavones de las minas? ¿Llegará la hora de que la raza indígena se haga presente en la oficialidad de la MGP, considerando que por ser más representativa de la mayoría de peruanos tiene más derecho de estar al mando? ¿Dónde están los criterios de equidad y democracia? A ver: ¿qué pasaría si a los escasísimos indios, que están en la MGP, se les diera la oportunidad de ascender a capitanes de navío y almirantes, y a la gente de alta alcurnia se las mantuviera en la marinería?, ¿por qué no? Nuestro primer pensamiento sería recuperar Arica y Tarapacá. Sí, porque el indio es montaña y jamás habrá fulgor en sus ojos mientras no recupere la tierra que le perteneció. Sí, apreciado lector, el indio es más fiel a la patria. Recordemos que en la Guerra del Pacífico los que se rindieron y capitularon o huyeron del país fueron los blancos; los indios, no, en montoneras y guerrillas, lucharon hasta el último. Por supuesto que no desmerecemos el valor y heroísmo supremos de Grau, Bolognesi y Cáceres, que, como los indios, entendieron a cabalidad lo que es el verdadero amor a la patria, lo cual consiste en expulsar al enemigo del territorio que ocupan. Pero los militares blancos de ahora, son harina de otro costal: sonríen, brindan y posan con el enemigo para la prensa, y de yapa algunos de ellos denigran al Perú con sus repugnantes homenajes a los delincuentes chilenos de la Guerra del Pacífico. ¡Es claro como el agua que los militares blancos de ahora nada tienen en común con la trilogía máxima (Grau, Bolognesi y Cáceres) ni con los miles de héroes del pueblo a quienes no se ha levantado monumento!

Desde esta página, invoco a los congresistas Ordóñez, Bruce, Waisman y otros a defender en el Congreso de la República los intereses del Perú en dos aspectos: 1) impedir por todos los medios la venta de nuestro gas a Chile que nos mira con desprecio y compra armas para invadirnos como lo hicieron los malhechores militares chilenos Prat, Lynch, Baquedano, etc.; 2) coordinar con el gremio de los profesores a fin de presionar al ministerio de Educación para que reponga en el currículo los cursos de Historia del Perú y Sicología, asignaturas básicas para enseñar a nuestros estudiantes patriotismo, valores y autoestima a fin de ayudarlos a reconocer a nuestros legítimos héroes y rendirles homenaje sin ninguna posibilidad de equivocarse, para vergüenza nuestra, como el comandante Eduardo Dancourt, ya hundido en el más profundo deshonor.

03 abril 2007

Ocho meses de ilusionismo negro

A ocho meses de la gestión del Dr. Alan García, diría que participo totalmente de la percepción de que los peruanos “disfrutamos” de un mandatario que se solaza lanzando cortinas de humo con el claro y malhadado propósito de crear un ambiente de ilusión en la conciencia de un país que urge nutrirse de los valores, la verdad y entender su presente y futuro.

Por norma de conducta se debe socorrer a quien ha caído en desgracia, extender la mano amiga al prójimo que yace sin auxilio, inculcar valores a quien camina extraviado en un mundo de vilezas e imitar en algo al personaje que dos mil años atrás lapidara a líderes fariseos de la época con la frase: “generación de víboras”. Por consiguiente, sea cual fuere la ideología u orientación política o religiosa de un líder, este, por el papel que le toca jugar, no tiene más alternativa que ser el dechado de valores en esta sociedad que, lamentablemente, está en pos de los antivalores en su quehacer diario. El hecho de que el líder en la procesión soporte en sus hombros el peso de una determinada imagen, asista al templo a escuchar misa o la prédica de un pastor evangélico, no le garantiza ser el arquetipo u hombre dechado de valores.

Percibo al Dr. Alan García enfermizamente preocupado en subir su nivel de aceptación; tal sentimiento devendría loable siempre que sus acciones para tal propósito fuesen correctas, dignas de imitación y no las que echan mano de las malas artes, de la doble faz; de este modo, timando al pueblo que le concedió una inmerecida segunda oportunidad en las elecciones pasadas porque al otro lado de la balanza se encontraba el candidato político que inspiró en su oportunidad, incertidumbre y perpetuación en el gobierno más allá de los cinco años. Una vez elegido presidente, el Dr. García nos trasmite un sentimiento: “¡Yo soy el primero y el último!”, pretensión desdeñada por su predecesor, Alejandro Toledo.

Percibo a un Dr. que ama el protagonismo y busca ansiosamente las cámaras con el propósito insano de desviar la atención del pueblo hacia sus cortinas de humo, mientras en el Poder Judicial sus jueces trabajan soterradamente a favor de él, del vicepresidente, de Mantilla y de los miembros del Comando Rodrigo Franco, quienes, ahora, laboran en el Congreso con el silencio cómplice de los medios adictos a cualquier régimen corrupto. Incluso los ministros deben vivir a salto de mata por temor al Dr., cuyos ataques a mansalva transmiten el mensaje: “Si quieres permanecer en el cargo, escucha y soporta la reprimenda sin chistar”. Pero ¿qué motivaciones empujan al Dr. García a actuar así, como invitando a que su acción sea interpretada como una cortina de humo? ¿Alguna sensación de placer que experimente en ese momento? A modo de ensayo diría que es producto de sus traumas; de su compensatorio complejo de superioridad, en ruinas, cuando compara con desmedido morbo su primer mandato con el del indígena a quien su alma abomina, y, para su desgracia, considerado por la crítica como el presidente más exitoso del Perú en los últimos 50 años. ¡El Dr. no puede negar que Alejandro Toledo le dejó la economía en orden y caminando por sí misma! Su crisis se agravaría si sus cortinas de humo —reimplantar la pena de muerte, evaluación censal a los profesores, humillación a personalidades, vender el avión presidencial, etc.— no llamaran la atención del pueblo. Haciendo un paréntesis, alguien dijo: “¡Qué es un avión presidencial para quien remató 26 Mirages, comprados para la fuerza armada en la gestión del extinto presidente Fernando Belaúnde!” (Y esto sin enfatizar que la falta de esos aviones precipitó nuestra derrota en la Guerra del Alto Cenepa.)

Sus temores funcionan cual alarmas y lo ponen en sobresalto con frecuencia. Por ellos se atormenta con la idea de que el indígena a quien su alma abomina sea candidato en el 2011, gane las elecciones pese a tener un partido político precario y tenga una envidiable gestión hasta el 2016. Piensa que para impedirlo debe tomar algunas precauciones en su calidad de “alfa” y “omega” del APRA; por ejemplo, el Dr. denuncia con firmeza que se investigará el hurto de 10 mil millones de dólares a partir de 1995 y con esto está sembrando en la mente del pueblo la idea de que en este país, durante la gestión de otros presidentes, hubo tanta ladronería como en la suya; pero no deja de pensar que sólo él, por el Apra, derrotará a otros candidatos, porque Luis Alva Castro y Jorge Del Castillo, inevitablemente, al dirimir superioridades, se desgastarán antes del 2011; de allí que deba volver a agitar el tema de la pena de muerte y, contra viento y marea, retirar al Perú de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para evitar fallos en su contra. En función de ello, mirando el futuro con ambición y astucia, desde ya, ha empezado a adiestrar a su grupo clandestino en la organización de profesores (ANTAE) y obreros desocupados, siempre que haya en ellos la decisión férrea de reemplazar, a mano armada, a quienes amenacen paralizar el país con paros y huelgas y, finalmente, en el contexto propicio, hacer que la antorcha de la reelección se ilumine en nuestro país que el 2011 sufragará, bajo pena de multa, por un líder sin valores.

La pena de muerte dejó de ocupar las primeras planas por obra y gracia del mismo Dr. García. Él retiró la propuesta cuando los millones de adictos a la pena capital soñaban con espectar ejecuciones desde la azotea de un Palacio Judicial que trabajaba a tiempo completo para fabricar la inocencia del presidente, del vicepresidente y de Mantilla, al mismo tiempo que enredaba a Alejandro Toledo en una repulsiva telaraña para impedirle actuar en política. De súbito dejó al margen su febril “promesa electoral” de privarle de la vida a quienes, carentes de alimento y afecto, como todo niño en edad escolar, cursaban estudios en la educación básica en el quinquenio 1985-1990. ¡Ojalá, Dr., reflexione y comprenda que esta es la cosecha de lo que usted sembró hace veinte años! ¡Sí, pues, la mayoría de posibles reos de muerte nacieron o pasaron su infancia durante el primer gobierno de Ud., Dr. García! ¿Casualidad?

La evaluación de profesores, que fue celebrada por el pueblo, también funcionó como una cortina de humo, como un pretexto para golpear al CEN del SUTEP, tal como analicé en mis artículos anteriores y para profundizar en silencio el traidor convenio pactado con el gobierno chileno en su primera gestión, cuya consecuencia, por ejemplo, es la desaparición del curso de Historia del Perú, única materia en la que se debería enfatizar lo que hicieron los asesinos militares chilenos Lynch, Prat, Baquedano, etc., al mismo tiempo que destacar la grandeza de nuestros héroes en la Guerra con Chile. Volviendo al tema, esta evaluación debe ser condenada por toda persona honesta por cuanto ha sido una estafa perversa y el gobierno pretende hacernos creer que servirá de base para futuras actualizaciones masivas, cuando estas en su aplicación no requerirán para nada del famoso examen tomado por la ONG experta en vegetales y animales. ¡Un verdadero cuento chino! Pues las pruebas, con todos sus errores, están al alcance de la mano para su respectivo análisis y descubrimiento de cuán vilmente hemos sido estafados, situación en que hay un doble mal: el engaño al pueblo y el gasto corrupto del dinero del estado (¡la evaluación no es gratuita!). ¿Pero por qué el Dr. García, quien en el quinquenio anterior se pasó el tiempo calificando a su predecesor de mentiroso, ahora él refleja ese mismo antivalor de torcer o anular la verdad, con el agravante de que lo suyo es totalmente planificado y minucioso? Es hora de pensar para el 2011 en un líder que cultive valores o al menos lo pretenda.

Sin más comentarios, aparte del final sabido, se debe deplorar la oportunidad perdida por el CEN del SUTEP, que teniendo las cámaras de televisión y los micrófonos a la mano, desperdició la oportunidad de comunicar con eficacia al pueblo sobre la ignorancia del evaluador y el Ministerio de Educación por cuanto las pruebas preparadas por la ONG respectiva estaban plagadas de yerros de carácter ortográfico y gramatical. El CEN del SUTEP también dejó pasar la oportunidad de desenmascarar la cortina de humo aprista consistente en atacar a los maestros para tapar el entreguismo del Apra (TLC fortalecedor de Chile, no expulsión de Lan Chile, regalo de nuestro mar territorial a Chile, etc.). Para un líder como el Dr. García y su ministro Chang, toda arma vale, como el gesto indignante con el que se insinúa que son brutos los maestros y alumnos que desaprobaron en Comprensión lectora y Razonamiento matemático (¡claro, frente a esos “brutos” está un hombre de preclara inteligencia!). Llama la atención el mensaje escondido del Ejecutivo: “Alumno bruto, mereces un maestro bruto y menos presupuesto para el sector Educación que en el periodo de ex presidente a quien el alma del Dr. abomina”. Permítaseme una lícita señal de indignación: ¡sólo un imbécil o un corrupto podría afirmar que la evaluación tomada era la pertinente para los profesores!

Para humillar a los escolares, profesores y ministros se convoca a toda la prensa para el acto ritual, similar a la ceremonia de expulsión en el círculo castrense, con la diferencia de que en esta entidad, quien preside el acto formal disciplinario es un militar de mayor rango. En el Ministerio de Educación, no; quien encabeza la retahíla de adjetivos que descalifica al maestro por haberse desaprobado en el examen censal es el mismo Dr. García, quien da inicio a la ceremonia de insultos basado en el examen tomado por los evaluadores que no saben escribir bien. En tono humillante dice: “no comprenden lo que leen y desconocen lo elemental de una operación matemática”.

Pero por su infinita bondad, por el momento, el gobierno no los despedirá; basta que el pueblo sepa que son “mediocres” e “incapaces”; basta con vejarlos ante cámaras, despojarlos de sus prendas de autoestima, con adjetivos equivalentes al escupitajo para que ningún maestro levante cabeza, ni amenace con paros y huelgas. La ceremonia de castigo es “ejemplarizadora”, similar a la que recibía el alumno desaprobado en la escuelita fiscal donde estudié el primer grado de primaria en un caserío de mi provincia Aija: el primer lunes de cada bimestre, a las 8 de la mañana, los escolares y los papás del castigado mirábamos cómo el alumno más alto de la escuela, siguiendo la orden de la maestra, echaba a su espalda al desaprobado(a) reincidente. La profesora, que estaba ubicada a un costado, bajando los pantalones o subiendo las polleras del alumno(a), dejaba caer con rabia cinco chicotazos que terminaban en cinco nudos en el trasero desnudo del aplazado(a): por cierto, castigo menos doloroso que la “pedagogía” del Dr. García.

En la gestión del Dr. la vejación y el desprecio al otro están a la orden del día. La señora Pilar fue vista humillada ante millones de televidentes; el país entero aún la recuerda: cabizbaja y mustia, escuchando las declaraciones “sinceras” del “angelical caballero” en torno al niño nacido fuera del matrimonio. Cientos de miles de madres de familia habrán pensado en el estado emocional de la dama que soportaba ante cámaras las causas que motivaron el desliz inesperado del esposo líder. También valdría la pena evocar la campaña de humillación que soportó la otra señora Pilar mientras ocupaba la cartera del Ministerio del Interior, y tras ella le tocó el turno al ministro Vallejos. Mientras el Dr. se mostraba incómodo al sentir en su espalda el peso de la incapacidad y mediocridad del ministro, seguramente medio país habrá pensado en lo malagradecido que es cualquier funcionario al cargar su ineptitud en la espalda virtuosa que durante ¿cinco octubres? marchará frente a cámaras con el anda del Señor de los Milagros sobre sus hombros. Pero en ese momento de mucha espiritualidad, ¿pensará nuestro Dr. en la pena de muerte?

Hasta aquí hemos encontrado una señal de despido; como la doctora Mazzeti, cualquier independiente será reemplazado por un militante aprista pero después de una campaña de humillación; pues, curiosamente, cuando el ministro es aprista este sólo es flagelado moralmente y no, despedido como la Dra. Mazzeti. ¡Lo que les espera a los que no se hagan militantes del APRA!

09 febrero 2007

Evaluación de profesores: Después de la farsa, ¿qué?

Ahora que tengo en mi poder los exámenes que el Ministerio de Educación tomó a los profesores del nivel inicial, primario y secundario, considero necesario dar a conocer mis reflexiones y mi punto de vista sobre la evaluación a que se sometieron dichos profesores el pasado mes de enero; sobre la serie de personajes que están involucrados en el tan voceado "examen" y las posibles contradicciones que se presentarán a posteriori en el sector educativo.

Durante los días de la convocatoria compulsiva a evaluación, el gobierno enfatizó reiteradas veces que con tal medida sólo se diagnosticaría el estado académico en que se encontraban los profesores para, a partir de ello, impulsar una verdadera campaña de capacitación, promesa de la que dudé, porque, a todas luces, quien pregonaba con descaro evaluación y capacitación era el Ministerio de Educación, que es el directo responsable de la crisis. Ya han transcurrido varias semanas desde que concluyó el examen y el gobierno guarda bajo siete llaves el supuesto diagnóstico de los profesores que se sometieron a evaluación (nos referimos a porcentajes, promedios generales y por áreas, indicadores de los problemas y áreas de mayor o menor dificultad encontrados , etc., no a los resultados individuales ni al nombre de cada participante). Pero el ciudadano quisiera conocer el estado del paciente, si con el examen se consiguió el objetivo que se perseguía, esto es, conocer su nivel de preparación. Por el silencio gubernamental, sospecharíamos que los profesores salieron airosos del examen y que, por tanto, quienes merecerían ser sometidos a evaluación son los funcionarios del Ministerio; también se podría pensar que estos señores son conscientes de que la prueba aplicada no ha servido para diagnosticar la enfermedad del paciente (no olvidemos que el término diagnóstico significa: "arte de conocer la naturaleza de una enfermedad mediante la observación de sus síntomas, y la calificación que se le da" ). En pocas palabras, no vemos la secuencia lógica: a) examen de evaluación, b) diagnóstico publicitado y c) medidas correctivas.

Ya hubo bastante reserva y secreto para proceder a evaluar con un examen de preguntas trilladas, del que no se ha dicho nada sobre si fue estandarizado o no antes de ser aplicado; también ahora sucede igual misterio en cuanto al diagnóstico resultante, y se anuncia con cierta publicidad que habrá tales o cuales medidas de capacitación. Si la evaluación se hizo nada más que para justificar un gasto, para repartir dinero del pueblo entre BUITRES ACADÉMICOS evaluadores, ¿quién nos puede garantizar que las medidas correctivas (capacitación) serán buenas?

Una demostración contundente de que todo este asunto de evaluación y capacitación docente es un gran engaño es que ni el gobierno, ni el Ministerio de Educación dicen nada de los institutos pedagógicos y las universidades formadoras de maestros; no quieren reconocer que allí reside una de las grandes causas del problema; todos los ciudadanos —menos el gobierno— se dan cuenta de que si hay maestros de bajo rendimiento, es por la deficiente preparación que han recibido en estas instituciones. Añadimos algo más: para asegurarse de que mediante una educación de baja calidad continúe la exclusión social de los pobres, el gobierno aprista —como siempre al servicio de los chilenos y la oligarquía— permite que sigan funcionando los institutos pedagógicos estatales y privados, cuando la tendencia en todo el mundo es que la profesión magisterial sea de nivel universitario —en universidades, sirva la redundancia— y no de mando medio, que es la que brindan los institutos pedagógicos, con los resultados que ya conocemos. Averigüen en qué colegios o universidades han estudiado o estudian los hijos de Alan García y sus ministros; dudamos de que los hayan enviado o envíen a escuelas estatales de barrio o colegios nacionales, que en la mentalidad de los gobernantes son buenos para la indiada y la chusma, no para la gente "decente", que sí puede brindar a sus hijos una buena educación.

Días antes de la tan cacareada evaluación, tuvimos que soportar una fervorosa prédica sobre las bondades del examen, acompañada de una brutal cruzada de satanización, impulsada por algunos intelectuales en educación, medios de comunicación y periodistas contra el SUTEP, quien objetaba la propuesta gubernamental. Tras un tiempo prudencial de silencio, vale preguntar a todos los que pregonaron los lados positivos de la evaluación: ¿qué razones de fuerza mayor les impiden interpelar ahora al gobierno exigiendo que dé a conocer los resultados del examen del siglo?, ¿por qué se amilanan y no le piden al ministro de Educación que explique sobre las falencias DE los profesores DEL ÁREA DE Matemáticas, Comunicación, etc.? Hoy, con su vergonzoso silencio, los críticos y azuzadores de ocasión o vendidos de profesión están demostrando que pertenecen al grupo corrupto e incapaz de poner el dedo en la llaga de los políticos del Ministerio de Educación, sobre quienes pesan demasiado la planificación y la fiscalización del desarrollo de la política educativa en el Perú.

Una vez más, el Ministerio de Educación aprista ha demostrado que carece de toda política educativa y no tiene nada que ofrecer al pueblo más que distractores en forma de pruebas para lograr el objetivo central de combatir desde el inicio del régimen a la oposición organizada que representa el SUTEP y otras organizaciones populares y un presidente adiestrado en usar la lengua con muy poco control, hacer gestos y adoptar poses ante cámaras y luces que alegremente se alquilan cuando se trata de engañar y distraer al pueblo. Si el gobierno tiene una política educativa, ¿por qué las pruebas no las elaboraron los del Ministerio de Educación, y más bien las preparó una ONG integrada por docentes de la Universidad Agraria , peritos en la flora, fauna y fertilizantes?, ¿la sabiduría de esta gente en plantas y animales la capacita para evaluar a profesionales de la Educación?

Como parte del pueblo, ansío conocer las conclusiones a que se arribó. Pero tal anhelo no se concretizará porque los perpetradores del fraude educativo ya sabían que la verdadera intención del gobierno con la farsa de la "evaluación" era golpear al gremio de los maestros, como lo dio a entender en una entrevista la congresista Martha Hildebrandt al sostener que no interesaban ni la calidad ni la utilidad del examen sino la destrucción del SUTEP (¡al menos es franca la señora!, ¡aprendan apristas hipócritas!).

Es una lástima pero debemos reconocer el abismo en que hemos caído por culpa de gobernantes y funcionarios incapaces. Si desearan enmendar rumbos, tendrían que pedir perdón al pueblo, mirándole a los ojos, por haber mentido con esta farsa de evaluación; otro tanto esperaríamos de los políticos, "especialistas" y periodistas que aclamaron la "evaluación" y después han guardado silencio, han escondido la pluma y, finalmente, caminan haciéndose los desentendidos frente al estropajeado papelucho que ahora se vende a un sol en las calles.

Apreciado lector: ¿ha llegado a sus manos el conjunto de preguntas tomado a los profesores por el gobierno aprista? Consígase un ejemplar para que conozca el fango moral en que hemos quedado atascados al considerar a tal engendro "examen censal de diagnóstico"; lea las páginas de ese detritus intelectual y compárelo con los exámenes que toman en las academias preuniversitarias. Tras analizarlo y ver que en el fondo ese examen y el de las academias preuniversitarias son la misma cosa, pregúntese por el costo de esa farsesca y asquerosa chuchería utilizada como instrumento de evaluación. Pensar que el pueblo (no el partido aprista) ya está pagando al Banco Mundial, entidad que prestó millones de soles para que el gobierno aprista despilfarre el dinero en engañifas como la sarta de preguntas de razonamiento verbal y matemático que se aplica en cualquier academia preuniversitaria de barrio o asentamiento humano. ¿Por qué no contrataron una academia preuniversitaria? ¿Un mismo producto tiene más cachet si lo hace una banda de pícaros de la Universidad Agraria que si lo ofrece una academia preuniversitaria? ¿Qué opinión se llevará el Banco Mundial u otra entidad que ha financiado esta mal llamada "evaluación"? Con ese dinero, por lo menos, ¿no habrían reparado los servicios higiénicos o paredes cuarteadas y rajadas de muchos centros educativos? Este caso merece investigación y sanción a los responsables.

De otro lado, esta evaluación ha demostrado algunas debilidades escondidas: a) deshonestidad de los docentes de la Universidad Agraria que elaboraron la prueba; ellos debieron reaccionar con sinceridad ante la propuesta indecente del corruptor (por ejemplo, ensayemos una respuesta: "Señor, muy agradecido por la especial consideración; pero no puedo hacerlo, porque mi especialidad es otra"); b) que el ministro de Educación debe renunciar al cargo porque, para elaborar las pruebas, cualquier personaje en su condición hubiera recurrido, por lo menos, al ex ministro Gróver Pango o a la doctora Mercedes Cabanillas, que son profesores de carrera; por lo visto, el señor Chang en lo sucesivo nos sorprenderá poniendo como evaluador a un gasfitero, para variar; c) la universidad privada San Martín de Porras, donde trabaja el señor Chang, debe de ser una institución que tiene problemas a la hora de seleccionar un docente… Si así actúa el catedrático ministeriable —y ya ministro— de dicha institución, ¡cuán ingenuos y académicamente limitados serán los otros docentes! Habría que pensar mucho antes de recomendar a un alumno que vaya a estudiar en tal universidad.

09 enero 2007

Evaluación de docentes: Minusvalía académica y moral

Leyendo el artículo "La evaluación a los maestros", publicado el domingo 31 de diciembre por el Dr. Luis Jaime Cisneros percibo que la idea medular de su texto es la importancia de evaluar a los profesores, toda vez que sólo con ello se estaría midiendo la calidad del saber que imparten los profesores a sus alumnos.

Hago mía la reflexión esgrimida en el artículo: "la evaluación es una actividad que está vinculada con cuanto pueda estar relacionado con la serenidad y la confianza…" En los centros educativos, sólo quien se haya preparado a conciencia estará en condiciones de someterse, sereno y confiado, a toda evaluación por más rigurosa que esta fuere; de otro lado, sí, debemos mantenernos a la expectativa por la inmensa mayoría de alumnos, que optan por la vida relajada ante toda actividad que supone estudio. Poco les interesa la vida académica (en este apartado cabría una pregunta: ¿cuál es la obligación de los padres de familia?). Si el evaluado fuera un adulto, como en este caso, mi impresión es que tal palabra provoca en esta gente sentimientos de temor e inseguridad; connota amenaza, provocación; lo dicen el tono, los gestos y las actitudes de los autoridades cuando se refieren a los profesores. ¿Provocaba el Gobierno al magisterio al imponer como fecha de evaluación el 20 de diciembre? Sí. Precisamente, para molestar, habría elegido como fecha de examen el día en que los profesores tienen que entregar sus actas al Director del plantel sin ninguna enmendadura por la finalización del año escolar.

En este contexto, creo que se justifica el temor y fastidio de los profesores, ya que para muchos de ellos este es el único trabajo con el cual mantienen a una esposa e hijos. Para ejemplificar el temor, le narraré un hecho. En 1996, por ejemplo, el Gobierno tiránico de Fujimori intervino algunas universidades del país, entre ellas, La Cantuta. Con temor, nos sometimos a evaluación y 196 docentes fuimos separados de la UNE sin derecho a reingresar en el magisterio* (?) por un lapso de cinco años. IDEVALI fue el instituto encargado de la evaluación y tenía como miembros a la Dra. Yolanda Cano Masías de Canales, los sicólogos sin título Nancy Beltrán y Luis Palomino y otros profesionales que no tenían nada que ver con educación. Con esta entidad fantasma, el ing. Vidal Bautista Carrasco firmó el contrato con IDEVALI a nombre de la Comisión Reorganizadora de la UNE, presidida por la Dra. Doraliza Tovar Torres y secundada por Ramos Geldres. El examen era un test sicológico; meses después llegó a nuestras manos y recién descubrimos que se trataba del Inventario de Temperamento de Guilford-Zimmerman. Respondiendo a nuestra consulta, el Colegio de Sicólogos dijo que tal prueba no medía la competencia académica sino la personalidad; algo más, nos informó que ninguno de los miembros de IDEVALI podía manipular el examen por cuanto no estaban autorizados por el Colegio de Sicólogos. Llevado el caso al Poder Judicial según expediente 311-97, el Juez Magallanes Aymar (Juez del Primer Juzgado Penal del Cono Este) y su secretaria Limaylla Escobar prescribieron el caso el año pasado. Esta injusticia serviría para que los profesores se pregunten sobre la calidad y experiencia del grupo evaluador listo para actuar en la coyuntura actual. ¿Serán profesores de aula? ¿Serán los mismos que hace pocos días han estafado al Congreso de la República evaluando áreas que no miden el conocimiento o eficiencia que tienen los servidores en el área especializada de su trabajo? ¿Hasta cuando la estafa de las pruebas psicotécnicas, de razonamiento verbal o matemático, que no tienen valor si no son el preámbulo de pruebas que midan el conocimiento en las áreas de especialidad del trabajador, sea docente o no? ¿De qué evaluadores hablamos? ¿Serían capaces de demostrar su sapiencia y pericia ante los alumnos de cualquier grado?

Reitero, un componente importante en la evaluación a los maestros debe consistir en demostraciones ante los alumnos a fin de que se vean las fallas que existen en el docente, tanto en el aspecto didáctico cuanto en el de conocimientos de especialidad (como en este último, especialidad, no hay cuadros capacitados, se quiere dorar la píldora con una evaluación que toque aspectos psicotécnicos y psicopedagógicos, lo cual significa que la estafa del estado continuará). Es indispensable saber cómo el evaluador motivará su clase cuando trasmita un conocimiento de calidad: ¿lo dictará?, ¿lo expondrá?, ¿qué hará? Muchos optamos por la docencia debido a un modelo en nuestra vida escolar. Según esto, de darse la evaluación el 8 de enero, no creo que sea seria por cuanto, entre otras deficiencias, no se avizora ninguna posibilidad de dar una clase modelo. De esto son conscientes los que gobiernan el país, pero siguen promoviendo el engaño.

A todas luces, la intención del Gobierno es destruir al SUTEP a como dé lugar, y en tal tarea se encuentran en plena actividad los medios de prensa mercenarios que usufructúan del poder a cualquier precio. No sé si valdría la pena analizar el papel sesgado y unilateral contra el magisterio al que interesadamente se prestan casi todos los medios de comunicación. Si bien es cierto que los periodistas tienen el derecho de orientar la información que brindan según su opinión o la de los dueños, también lo es que deben ser objetivos y exponer todos los factores que inciden en el problema (rendimiento académico actual de los maestros, abdicación de responsabilidades por parte del Ministerio de Educación, desnutrición crónica de la población que explica el daño irreversible ya producido en la capacidad intelectiva y atencional de los educandos, porcentaje del PBI dedicado a la educación, que es más bajo que el de todos nuestros vecinos y sólo "supera" a Haití, bajo poder adquisitivo que impide a maestros y alumnos comprar libros y computadoras, etc.). Pero no lo hacen, no presentan el cuadro completo de la situación, puesto que —como ocurre con el cliente al cual sirven, que es el actual gobierno— de ninguna manera les interesan los fines supremos de la educación. Total, según los dueños de los medios de comunicación, los maestros del SUTEP enseñan a los hijos del pueblo, no a los de la gente distinguida, que recurre a colegios privados bien organizados. Para los hijos del pueblo basta y sobra cualquier orientación que el gobierno quiera dar a la educación —¡cada gobierno y cada ministro ofrece y realiza "cambios"!—, aunque los resultados constituyan una estafa. Nuevamente, ¿cuál es el problema si los estafados son los hijos del pueblo? ¡Lo importante es que la estafa educativa no afecte a los hijos de los señorones que dirigen los destinos del país! ¡Qué lucha contra la exclusión ni ocho cuartos!, ¡que la indiada y los pobretones reciban lo que se les da y punto, no vaya a ser que después quieran el mismo nivel de calidad educativa de los colegios privados de la gente rica!

Nadie critica que el Ministerio de Educación supervisa en forma sorpresiva el dictado de clases que hacen los profesores; es decir, al término de la clase queda en la Dirección del plantel una copia de la evaluación con sus respectivas recomendaciones. Pero ¿no sería conveniente que el Ministerio de Educación echara mano a esos datos para los efectos del caso? Si la evaluación de los supervisores carece de importancia, ¿qué sentido tiene el hecho de que estos profesionales sigan realizando tal labor remunerada si la información que las supervisiones proporcionan se echan al tacho de basura? ¿Cómo se justifica ese gasto de supervisar y luego no tomar en cuenta sus resultados? El Ministerio de Educación debe exhibir siquiera parcialmente el resultado de cada una de las supervisiones; debe explicar si los alumnos y el país ganaron con la fusión antojadiza de los cursos Sicología, Filosofía, Historia y Geografía en el área de Ciencias Sociales; de igual modo, de la fusión de los cursos Física, Química y Biología en el área de Ciencias Naturales, decisiones tomadas por mediocres e inmorales tecnócratas sin previa coordinación con los profesores ni con las universidades que forman profesores en cada una de las materias antes aludidas. Debido a esas acciones inconsultas, si no se corrige a tiempo, las universidades se verán obligadas a otorgar títulos en Ciencias Sociales y Ciencias Naturales para cubrir la demanda de profesores en cada una de estas especialidades, caprichosamente creadas por el Ministerio de Educación. ¿No debería haber siquiera una mínima coordinación entre el Ministerio de Educación y las facultades de Educación de las universidades? Además, esa coordinación tendría que hacerse seriamente. Tuve oportunidad de ver el cuestionario de Lengua Española que hace unos cinco años se aplicó en un concurso de plazas de escala nacional, y puedo decir que quienes prepararon esas preguntas son ignorantes absolutos de los conocimientos que debe poseer un profesor de Lengua; no tocaron nada de la casuística de la especialidad, que hubiera permitido determinar si el docente sabía o no lo que le corresponde saber. O sea que el factor engaño o estafa se da también con esos "sabios" catedráticos que preparan cuestionarios o preguntas sin ton ni son y que simplemente quieren ganarse unos soles llenando como sea algunos papeles.

Un hecho que también merece mucho análisis es que la prensa, que ha descendido a un 8% de aceptación, también exige evaluación a los profesores, olvidando que ella es la principal corruptora de las mentes y conciencias de los niños y jóvenes en edad escolar. Nos basta salir a las esquinas para encontrar primeras planas nauseabundas, saturadas de sexo, sangre y violencia, o titulares que hablan de todo menos del traidor entreguismo prochileno del gobierno aprista (venta de gas a Chile, permiso para que LAN siga usufructuando de los cielos peruanos, etc.); de igual modo, los canales de televisión aportan su dosis de deterioro moral e intelectual con su programación basura que consumen todos los días la mayoría de los niños y adolescentes de las zonas marginales de la capital. ¡Son una vergüenza esos programas con animadores(as) en vivo, sean de talk shows o de entretenimiento! En el extranjero pensarán que todos los peruanos somos una retahíla de retardados mentales. ¿Tienen autoridad moral para condenar a los maestros estos medios que corrompen la mente de los alumnos, quienes en un gran porcentaje se matriculan en el plantel por huir de sus hogares y no porque quieren asimilar conocimientos, sean o no de calidad?

Dudo de que el actual gobierno, caracterizado por el desdibujamiento de su imagen moral debido al incumplimiento de promesas electorales (renta básica de teléfonos, regalías mineras, etc.), quiera elevar el nivel académico de los alumnos en los colegios. Es más fácil y efectista presentar a la opinión pública la imagen de un gremio magisterial reacio a la evaluación que enfrentar los problemas de fondo como son: a) regular y controlar la calidad de la formación de profesores (coordinación entre el Min. de Educ. y universidades, previo cierre inmediato de todos los institutos pedagógicos); b) asignar el presupuesto necesario para que todas las escuelas tengan una infraestructura decente y que el salario del profesor sea como el de un ingeniero o por lo menos como el de un oficial de la fuerza armada (incluyendo los privilegios de jubilación, como asignación por gasolina, etc.); c) establecer programas intersectoriales que aseguren durante décadas la adecuada nutrición de nuestros niños hasta que tengan cinco años de edad (¿cómo podemos esperar que entiendan lo que leen y tengan un razonamiento normal niños con neuronas y sinapsis ya dañadas por la desnutrición?). Si se quiere mejorar la educación hay que enfrentar los problemas de fondo y poner a la educación como primera prioridad del estado, asignándole los recursos necesarios (¡obras son amores!), sólo así tendría sentido y provecho una evaluación de profesores. Además, hay que tocar el aspecto moral, se debe llegar a un sinceramiento tal, que el gobierno de turno declare sin temor —¡que no siga mintiendo!— su objetivo central de destruir al gremio de los profesores para destinar o colocar a los militantes apristas, tal como ocurrió en el último año del mandato anterior de Alan García.

Vaya mi voz de aliento a sus agremiados a no dejarse sorprender por este Gobierno que inconscientemente ha insultado a los profesores al ofrecerles S/. 30,00 a quien vaya a someterse a evaluación. La suma es la misma que recibió Judas por traicionar a su Maestro. ¡Qué manera de buscar traidores! No caigas en la tentación, maestro.

Como Ud., Dr. Luis Jaime Cisneros, creo que la corrección o la cirugía son las que se imponen y deben imponerse; pero ¿necesariamente el 8 de enero?, ¿por qué no en otra fecha prudencial?, ¿nuestros profesores no merecen una oportunidad?, ¿no cree que en lo sucesivo los profesores no se esforzarán un poco más?, ¿no cree que el Ministerio de Educación es la directamente responsable de esta crisis por no haber coordinado con las universidades y con el gremio de los profesores para elevar el nivel académico de éstos y de los estudiantes? De darse la evaluación, ¿cree que los futuros diseños curriculares del Ministerio de Educación serán diferentes sustancialmente de los emitidos año tras año? Doctor, me he dado el afán de leer la bibliografía de los diseños curriculares del Ministerio de Educación y en ninguno de ellos figura, por ejemplo, un libro suyo, Lengua y Enseñanza, texto de vital importancia para el área que hoy llaman "Comunicación".