03 abril 2007

Ocho meses de ilusionismo negro

A ocho meses de la gestión del Dr. Alan García, diría que participo totalmente de la percepción de que los peruanos “disfrutamos” de un mandatario que se solaza lanzando cortinas de humo con el claro y malhadado propósito de crear un ambiente de ilusión en la conciencia de un país que urge nutrirse de los valores, la verdad y entender su presente y futuro.

Por norma de conducta se debe socorrer a quien ha caído en desgracia, extender la mano amiga al prójimo que yace sin auxilio, inculcar valores a quien camina extraviado en un mundo de vilezas e imitar en algo al personaje que dos mil años atrás lapidara a líderes fariseos de la época con la frase: “generación de víboras”. Por consiguiente, sea cual fuere la ideología u orientación política o religiosa de un líder, este, por el papel que le toca jugar, no tiene más alternativa que ser el dechado de valores en esta sociedad que, lamentablemente, está en pos de los antivalores en su quehacer diario. El hecho de que el líder en la procesión soporte en sus hombros el peso de una determinada imagen, asista al templo a escuchar misa o la prédica de un pastor evangélico, no le garantiza ser el arquetipo u hombre dechado de valores.

Percibo al Dr. Alan García enfermizamente preocupado en subir su nivel de aceptación; tal sentimiento devendría loable siempre que sus acciones para tal propósito fuesen correctas, dignas de imitación y no las que echan mano de las malas artes, de la doble faz; de este modo, timando al pueblo que le concedió una inmerecida segunda oportunidad en las elecciones pasadas porque al otro lado de la balanza se encontraba el candidato político que inspiró en su oportunidad, incertidumbre y perpetuación en el gobierno más allá de los cinco años. Una vez elegido presidente, el Dr. García nos trasmite un sentimiento: “¡Yo soy el primero y el último!”, pretensión desdeñada por su predecesor, Alejandro Toledo.

Percibo a un Dr. que ama el protagonismo y busca ansiosamente las cámaras con el propósito insano de desviar la atención del pueblo hacia sus cortinas de humo, mientras en el Poder Judicial sus jueces trabajan soterradamente a favor de él, del vicepresidente, de Mantilla y de los miembros del Comando Rodrigo Franco, quienes, ahora, laboran en el Congreso con el silencio cómplice de los medios adictos a cualquier régimen corrupto. Incluso los ministros deben vivir a salto de mata por temor al Dr., cuyos ataques a mansalva transmiten el mensaje: “Si quieres permanecer en el cargo, escucha y soporta la reprimenda sin chistar”. Pero ¿qué motivaciones empujan al Dr. García a actuar así, como invitando a que su acción sea interpretada como una cortina de humo? ¿Alguna sensación de placer que experimente en ese momento? A modo de ensayo diría que es producto de sus traumas; de su compensatorio complejo de superioridad, en ruinas, cuando compara con desmedido morbo su primer mandato con el del indígena a quien su alma abomina, y, para su desgracia, considerado por la crítica como el presidente más exitoso del Perú en los últimos 50 años. ¡El Dr. no puede negar que Alejandro Toledo le dejó la economía en orden y caminando por sí misma! Su crisis se agravaría si sus cortinas de humo —reimplantar la pena de muerte, evaluación censal a los profesores, humillación a personalidades, vender el avión presidencial, etc.— no llamaran la atención del pueblo. Haciendo un paréntesis, alguien dijo: “¡Qué es un avión presidencial para quien remató 26 Mirages, comprados para la fuerza armada en la gestión del extinto presidente Fernando Belaúnde!” (Y esto sin enfatizar que la falta de esos aviones precipitó nuestra derrota en la Guerra del Alto Cenepa.)

Sus temores funcionan cual alarmas y lo ponen en sobresalto con frecuencia. Por ellos se atormenta con la idea de que el indígena a quien su alma abomina sea candidato en el 2011, gane las elecciones pese a tener un partido político precario y tenga una envidiable gestión hasta el 2016. Piensa que para impedirlo debe tomar algunas precauciones en su calidad de “alfa” y “omega” del APRA; por ejemplo, el Dr. denuncia con firmeza que se investigará el hurto de 10 mil millones de dólares a partir de 1995 y con esto está sembrando en la mente del pueblo la idea de que en este país, durante la gestión de otros presidentes, hubo tanta ladronería como en la suya; pero no deja de pensar que sólo él, por el Apra, derrotará a otros candidatos, porque Luis Alva Castro y Jorge Del Castillo, inevitablemente, al dirimir superioridades, se desgastarán antes del 2011; de allí que deba volver a agitar el tema de la pena de muerte y, contra viento y marea, retirar al Perú de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para evitar fallos en su contra. En función de ello, mirando el futuro con ambición y astucia, desde ya, ha empezado a adiestrar a su grupo clandestino en la organización de profesores (ANTAE) y obreros desocupados, siempre que haya en ellos la decisión férrea de reemplazar, a mano armada, a quienes amenacen paralizar el país con paros y huelgas y, finalmente, en el contexto propicio, hacer que la antorcha de la reelección se ilumine en nuestro país que el 2011 sufragará, bajo pena de multa, por un líder sin valores.

La pena de muerte dejó de ocupar las primeras planas por obra y gracia del mismo Dr. García. Él retiró la propuesta cuando los millones de adictos a la pena capital soñaban con espectar ejecuciones desde la azotea de un Palacio Judicial que trabajaba a tiempo completo para fabricar la inocencia del presidente, del vicepresidente y de Mantilla, al mismo tiempo que enredaba a Alejandro Toledo en una repulsiva telaraña para impedirle actuar en política. De súbito dejó al margen su febril “promesa electoral” de privarle de la vida a quienes, carentes de alimento y afecto, como todo niño en edad escolar, cursaban estudios en la educación básica en el quinquenio 1985-1990. ¡Ojalá, Dr., reflexione y comprenda que esta es la cosecha de lo que usted sembró hace veinte años! ¡Sí, pues, la mayoría de posibles reos de muerte nacieron o pasaron su infancia durante el primer gobierno de Ud., Dr. García! ¿Casualidad?

La evaluación de profesores, que fue celebrada por el pueblo, también funcionó como una cortina de humo, como un pretexto para golpear al CEN del SUTEP, tal como analicé en mis artículos anteriores y para profundizar en silencio el traidor convenio pactado con el gobierno chileno en su primera gestión, cuya consecuencia, por ejemplo, es la desaparición del curso de Historia del Perú, única materia en la que se debería enfatizar lo que hicieron los asesinos militares chilenos Lynch, Prat, Baquedano, etc., al mismo tiempo que destacar la grandeza de nuestros héroes en la Guerra con Chile. Volviendo al tema, esta evaluación debe ser condenada por toda persona honesta por cuanto ha sido una estafa perversa y el gobierno pretende hacernos creer que servirá de base para futuras actualizaciones masivas, cuando estas en su aplicación no requerirán para nada del famoso examen tomado por la ONG experta en vegetales y animales. ¡Un verdadero cuento chino! Pues las pruebas, con todos sus errores, están al alcance de la mano para su respectivo análisis y descubrimiento de cuán vilmente hemos sido estafados, situación en que hay un doble mal: el engaño al pueblo y el gasto corrupto del dinero del estado (¡la evaluación no es gratuita!). ¿Pero por qué el Dr. García, quien en el quinquenio anterior se pasó el tiempo calificando a su predecesor de mentiroso, ahora él refleja ese mismo antivalor de torcer o anular la verdad, con el agravante de que lo suyo es totalmente planificado y minucioso? Es hora de pensar para el 2011 en un líder que cultive valores o al menos lo pretenda.

Sin más comentarios, aparte del final sabido, se debe deplorar la oportunidad perdida por el CEN del SUTEP, que teniendo las cámaras de televisión y los micrófonos a la mano, desperdició la oportunidad de comunicar con eficacia al pueblo sobre la ignorancia del evaluador y el Ministerio de Educación por cuanto las pruebas preparadas por la ONG respectiva estaban plagadas de yerros de carácter ortográfico y gramatical. El CEN del SUTEP también dejó pasar la oportunidad de desenmascarar la cortina de humo aprista consistente en atacar a los maestros para tapar el entreguismo del Apra (TLC fortalecedor de Chile, no expulsión de Lan Chile, regalo de nuestro mar territorial a Chile, etc.). Para un líder como el Dr. García y su ministro Chang, toda arma vale, como el gesto indignante con el que se insinúa que son brutos los maestros y alumnos que desaprobaron en Comprensión lectora y Razonamiento matemático (¡claro, frente a esos “brutos” está un hombre de preclara inteligencia!). Llama la atención el mensaje escondido del Ejecutivo: “Alumno bruto, mereces un maestro bruto y menos presupuesto para el sector Educación que en el periodo de ex presidente a quien el alma del Dr. abomina”. Permítaseme una lícita señal de indignación: ¡sólo un imbécil o un corrupto podría afirmar que la evaluación tomada era la pertinente para los profesores!

Para humillar a los escolares, profesores y ministros se convoca a toda la prensa para el acto ritual, similar a la ceremonia de expulsión en el círculo castrense, con la diferencia de que en esta entidad, quien preside el acto formal disciplinario es un militar de mayor rango. En el Ministerio de Educación, no; quien encabeza la retahíla de adjetivos que descalifica al maestro por haberse desaprobado en el examen censal es el mismo Dr. García, quien da inicio a la ceremonia de insultos basado en el examen tomado por los evaluadores que no saben escribir bien. En tono humillante dice: “no comprenden lo que leen y desconocen lo elemental de una operación matemática”.

Pero por su infinita bondad, por el momento, el gobierno no los despedirá; basta que el pueblo sepa que son “mediocres” e “incapaces”; basta con vejarlos ante cámaras, despojarlos de sus prendas de autoestima, con adjetivos equivalentes al escupitajo para que ningún maestro levante cabeza, ni amenace con paros y huelgas. La ceremonia de castigo es “ejemplarizadora”, similar a la que recibía el alumno desaprobado en la escuelita fiscal donde estudié el primer grado de primaria en un caserío de mi provincia Aija: el primer lunes de cada bimestre, a las 8 de la mañana, los escolares y los papás del castigado mirábamos cómo el alumno más alto de la escuela, siguiendo la orden de la maestra, echaba a su espalda al desaprobado(a) reincidente. La profesora, que estaba ubicada a un costado, bajando los pantalones o subiendo las polleras del alumno(a), dejaba caer con rabia cinco chicotazos que terminaban en cinco nudos en el trasero desnudo del aplazado(a): por cierto, castigo menos doloroso que la “pedagogía” del Dr. García.

En la gestión del Dr. la vejación y el desprecio al otro están a la orden del día. La señora Pilar fue vista humillada ante millones de televidentes; el país entero aún la recuerda: cabizbaja y mustia, escuchando las declaraciones “sinceras” del “angelical caballero” en torno al niño nacido fuera del matrimonio. Cientos de miles de madres de familia habrán pensado en el estado emocional de la dama que soportaba ante cámaras las causas que motivaron el desliz inesperado del esposo líder. También valdría la pena evocar la campaña de humillación que soportó la otra señora Pilar mientras ocupaba la cartera del Ministerio del Interior, y tras ella le tocó el turno al ministro Vallejos. Mientras el Dr. se mostraba incómodo al sentir en su espalda el peso de la incapacidad y mediocridad del ministro, seguramente medio país habrá pensado en lo malagradecido que es cualquier funcionario al cargar su ineptitud en la espalda virtuosa que durante ¿cinco octubres? marchará frente a cámaras con el anda del Señor de los Milagros sobre sus hombros. Pero en ese momento de mucha espiritualidad, ¿pensará nuestro Dr. en la pena de muerte?

Hasta aquí hemos encontrado una señal de despido; como la doctora Mazzeti, cualquier independiente será reemplazado por un militante aprista pero después de una campaña de humillación; pues, curiosamente, cuando el ministro es aprista este sólo es flagelado moralmente y no, despedido como la Dra. Mazzeti. ¡Lo que les espera a los que no se hagan militantes del APRA!